Hasta ahora me doy cuenta que en verdad uno necesita hacer algo productivo todos los días par mantener la mente activa. Esta es como un músculo, si no sigues haciendo ejercicio, calientas, estira y esfuerzas, se queda inútil. Pero bueno, tuve que darle al mío un buen boost de apuros para que regresara mi atención.
Esta semana pasada ha estado igual que siempre. Voy al colegio, estoy ahí un rato sin hacer nada, espero que llegue la tarea, leo la información, hago deporte, regreso a mi casa, como, hago la tarea y hago cualquier cosa más. Que conste que durante el colegio no hago nada, ni cuando no hago la tarea, y todos esos tiempos muertos hacían que mi cerebro se acostumbrara a dejar todo hasta la última hora. Finalmente, el aniversario de mis papás llegó, y mi papá nos había avisado de la hora a a que fuimos a cenar todos en familia. Por otra parte, yo en mi gran atrofia mental no medí el tiempo que tardaría en llegar a mi casa después de ir a entrenar. Regresando a mi casa comí como si nada, empecé mi tarea y en ese momento me pegó que sólo tenía una hora para acabar una tarea de res horas. Definitivamente me apuré al máximo, mandándole mails como loco a la maestra diciéndole que me diera un poco mas de tiempo. No contestaba y no contestaba y finalmente acabé la tarea. Ya lo tenía todo planeado, si mis papás me ayudaban regresríamos a tiempo para poder andar la tarea. Durante la cena (deliciosa por cierto) me enteré que la mis al fin contestó el mail, diciendo que tendría hasta las 11:30 del siguiente día. Llegué a mi casa, le di los últimos detalles a mi tarea y un amigo y yo elegimos los asientos del avión.
Al día siguiente desperté tranquilo, desayuné, vi un poco la tele y al fin me decidí a mandar la tarea, pero por que no (sigo culpando a la atrofia) me quedé jugando un juego en la computadora. Este día decidí no ir al colegio, considerando que no tengo que ir... Cuando al fin me decidí en mandar la tarea, la computadora me daba un error una y ora vez, hasta que me di cuenta que la electricidad se había ido. Literalmente salí corriendo de mi casa, pues quedaban sólo unos minutos para la hora límite, y no le podía decir a la maestra que tenía otro problema, definitivamente no lo iba a creer. Al fin, con ayuda de la tecnología, dígase un gran celular, le tomé fotos a la tarea y se la mandé. La señal del teléfono fue mi único enemigo en ese momento: 10 minutos para que se mandara el damn mensaje.
Esto me dejó una enseñanza: ponte a hacer algo productivo, no dejes que tu cerebro se atrofie una vez más, al menos no durante clases. Bueno, hasta ahora, ha sido lo importante. !Nos vemos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario